Le acarició el pelo. Su mano reposaba tranquila agarrando los mechones sueltos de su cabello castaño. Ella sonreía, como no había sonreído en meses. Tanto que la sonrisa casi no le cabía en el rostro, y el orgullo casi no le cabía en el pecho.
-Adoro cuando sonríes así -le dijo él.
-Tú me enseñaste a hacerlo -le contestó ella-. Yo sólo lo pongo en práctica.
-Pero sólo cuando te doy razones para que lo hagas -cuestionó.
-Porque sólo quiero regalarte a ti mi sonrisa.
Congratulations, My Boy.
Sunday, March 18, 2012
Friday, February 24, 2012
me valen los recuerdos
Era increíble como algo como eso la había marcado tanto. No entendía la razón por la que se había echado a llorar cuando se lo dijeron, no sabía por qué el corazón se le había encogido cuando había escuchado su nombre. Sólo sabía que él era parte de su corazón, y nadie podría cambiar eso.
-No tienes por qué preocuparte. -le dijo él-. Por mucho que no me quieran yo seguiré aquí.
-Pero tú te lo mereces. No quiero que te vayas. Otros están ahí y se merecen no estarlo.
-Eso es cruel. No digas eso.
Él no lloraba, él era fuerte y sólo esbozaba una sonrisa tranquila y triste.
-Me valen los recuerdos.
Wednesday, February 15, 2012
el querer un abrazo tuyo
Porque con una sonrisa eliminas mis sentidos. Porque con que me roces pierdo el aliento. Porque quizás necesito a alguien que nunca me haya abrazado a mi alrededor, porque necesito un abrazo de esa persona. Porque te necesito a ti. A nadie más.
Wednesday, February 8, 2012
supongo que sería mi culpa
El mundo es un juego arcaico y cruel de lo que debería ser una partida de ajedrez jugada por un niño de cinco años. Desordenado; la tierra se abre, creando montañas y valles con glaciares o ríos. Los temblores de la tierra vaticinan olas gigantes que inundan países enteros; nubes negran anuncian la llegada de los rayos. Los oceanos son crueles, las olas, rápidas y feroces, bambolean sustancias sin vida, que quien sabe como llegaron a sus manos frías y espumosas. El olor a sal intenso vaga por los recónditos parajes de las playas más oscuras, revolviendo la arena, creando dunas infranqueables o golpeando y dañando la roca caliza de los acantilados, que se desprenden con un ruido sordo y desaparecen en las aguas. El frío es húmedo, se mete bajo la piel, quedándose entre los músculos y los huesos, recorriendo a su placer los espacios entre articulaciones, haciendo imposible mover los dedos. Los pájaros han decidido no volver a pasar por allí, y esquivan el lugar tan pronto saben donde están. Pero no todo esto tiene por qué ser malo. Es un perfecto lugar para olvidarse de todo y escribir. Escribir un libro con sabor a mañana.
Friday, January 27, 2012
aún me pregunto por qué.
Siento que estás a mi lado pero cuando miro no estás. Siento que te escucho pero cuando presto atención ya no te oigo. Siento que me besas, pero cuando me rozo la mejilla con las yemas de los dedos no noto rastros de carmín. El miedo a perderte es irracional, aun cuando no te tengo. ¿Coherente? Nunca lo he sido. Si faltas me encuentro mal, si estás no sé que decir. Tiemblan mis manos mientras escribo, no creo que lo notes. Es la única manera de expresar mis irracionales pensamientos. El papel se rasga ante las manchas de tintas que dejo caer mientras pienso en que escribir. Lo desecho y vuelvo a empezar, llenando la papelera de pergaminos inservibles. Que quizás contenían demasiados "te quieros" como para que los vieras. Con uno basta. No pienses en los demás. Déjalo estar.
Tuesday, January 24, 2012
y tú no contestaste
-Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en casas de piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. -leyó el joven, con voz clara y alta.
-Lees muy bien, Esteban -le alagó el mayor-. ¿Quién te enseñó?
-Aprendí solo -contestó.
-¿Solo? Es imposible que aprendieras solo a leer -alzó las cejas, sorprendido por el descubrimiento.
-No es cierto. Comparando las letras, las palabras, diferenciando los sonidos... Se puede hacer, padre. De hecho, yo lo hice.
El hombre se acercó y acarició los cabellos del joven, entrelazando los dedos en ellos.
-Pero tú eres especial, Esteban. Nadie aparte de ti podría hacerlo.
-¿Especial? ¿Eso es malo? -preguntó inocentemente.
-No, claro que no. Bueno, en este caso no lo es. De hecho, es demasiado bueno para ser verdad...
-Gracias por el alago, padre -el joven le abrazó con cariño-. Le prometo que seré el mejor hijo que jamás tendrá.
-Lees muy bien, Esteban -le alagó el mayor-. ¿Quién te enseñó?
-Aprendí solo -contestó.
-¿Solo? Es imposible que aprendieras solo a leer -alzó las cejas, sorprendido por el descubrimiento.
-No es cierto. Comparando las letras, las palabras, diferenciando los sonidos... Se puede hacer, padre. De hecho, yo lo hice.
El hombre se acercó y acarició los cabellos del joven, entrelazando los dedos en ellos.
-Pero tú eres especial, Esteban. Nadie aparte de ti podría hacerlo.
-¿Especial? ¿Eso es malo? -preguntó inocentemente.
-No, claro que no. Bueno, en este caso no lo es. De hecho, es demasiado bueno para ser verdad...
-Gracias por el alago, padre -el joven le abrazó con cariño-. Le prometo que seré el mejor hijo que jamás tendrá.
Tuesday, January 17, 2012
espartano.

No sé como decir las verdades, nunca he sabido. Los sentimientos siempre se me han dado mal, y en este caso vuelve a ocurrir.
Quizá contigo estos siempre han estado más claros, siempre han sido obvios.Hace aproximadamente 3 años que te conozco. Pero nunca pensé que ibas a ser tan importante para mí. Cuando estabas en el Liverpool, fíjate lo que te voy a decir, fíjate lo que te voy a contar... Me parecías feo. También es verdad que todo pelado no estás nada agraciado y creo que en eso coincidimos todos,
Trufas *insertar risita nerviosa*
Pues bien... Te odié. Durante casi cuatro meses, te odié mucho. Cada vez que se mencionaba tu fichaje por el Madrid en la tele, yo me ponía de morros y miraba a la pared, o me marchaba del salón y me encerraba en mi cuarto. Ni siquiera sabía por qué me molestaba tanto. Quizás porque antes el único equipo que conocía era el Liverpool, y me hubiera fastidiado igual que te hubieras ido al Madrid, como al Barça o como el Alcorcón, a pesar de que tenía más afinidad con el Barça.
Pero un día todo cambió. Me enteré de que habías estado en la cantera, y entonces cambié de opinión. ¿Qué canterano no quiere volver a su hogar? Yo querría volver a jugar entre las filas de los filiales femeninos del Las Palmas y aquí estoy.
Es por eso que poco a poco alrededor de tu persona fue surgiendo un aura de respeto. Verte de manera tan natural, tan tuya, era suficiente para hacerme sonreír como una estúpida mirando a la pantalla, imaginándote a ti sonriéndole al Chori o picando a Xabi.

Para que quede constatado en algún sitio, cuando he empezado a acordarme de todas las veces que he sonreído sin que tú lo supieras, he empezado a llorar. No es un llanto amargo, es un llanto en el que sonrío, mientras las lágrimas recorren mis mejillas esbozo una sonrisa, porque es felicidad, felicidad de que valgas tanto para mí sin haberte visto en persona más que una sola vez.
A ti no te valía con quedarte en mis sueños. Cuando la Selección se hospedó en el hotel de mi madre, tú fuiste el que nos dio la posibilidad de veros, de disfrutar de vuestro fútbol. Pero no sólo eso, si no que me leíste y apreciaste mi apoyo. Para mí eso vale más que cualquier autógrafo.
No tengo más que decir, espartano. Eres mi vida. Quédate con eso. Porque a mí ya me tienes. Porque cada vez que te miro sonrío. Porque cada vez que sufres, sufro. Porque te siento tan lejos... y a la vez tan cerca.
Pues bien... Te odié. Durante casi cuatro meses, te odié mucho. Cada vez que se mencionaba tu fichaje por el Madrid en la tele, yo me ponía de morros y miraba a la pared, o me marchaba del salón y me encerraba en mi cuarto. Ni siquiera sabía por qué me molestaba tanto. Quizás porque antes el único equipo que conocía era el Liverpool, y me hubiera fastidiado igual que te hubieras ido al Madrid, como al Barça o como el Alcorcón, a pesar de que tenía más afinidad con el Barça.Pero un día todo cambió. Me enteré de que habías estado en la cantera, y entonces cambié de opinión. ¿Qué canterano no quiere volver a su hogar? Yo querría volver a jugar entre las filas de los filiales femeninos del Las Palmas y aquí estoy.

Es por eso que poco a poco alrededor de tu persona fue surgiendo un aura de respeto. Verte de manera tan natural, tan tuya, era suficiente para hacerme sonreír como una estúpida mirando a la pantalla, imaginándote a ti sonriéndole al Chori o picando a Xabi.

Para que quede constatado en algún sitio, cuando he empezado a acordarme de todas las veces que he sonreído sin que tú lo supieras, he empezado a llorar. No es un llanto amargo, es un llanto en el que sonrío, mientras las lágrimas recorren mis mejillas esbozo una sonrisa, porque es felicidad, felicidad de que valgas tanto para mí sin haberte visto en persona más que una sola vez.
A ti no te valía con quedarte en mis sueños. Cuando la Selección se hospedó en el hotel de mi madre, tú fuiste el que nos dio la posibilidad de veros, de disfrutar de vuestro fútbol. Pero no sólo eso, si no que me leíste y apreciaste mi apoyo. Para mí eso vale más que cualquier autógrafo.

No tengo más que decir, espartano. Eres mi vida. Quédate con eso. Porque a mí ya me tienes. Porque cada vez que te miro sonrío. Porque cada vez que sufres, sufro. Porque te siento tan lejos... y a la vez tan cerca.
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