Tuesday, January 24, 2012

y tú no contestaste

-Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cieloSiete para los Señores Enanos en casas de piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. -leyó el joven, con voz clara y alta.
-Lees muy bien, Esteban -le alagó el mayor-. ¿Quién te enseñó?
-Aprendí solo -contestó.
-¿Solo? Es imposible que aprendieras solo a leer -alzó las cejas, sorprendido por el descubrimiento.
-No es cierto. Comparando las letras, las palabras, diferenciando los sonidos... Se puede hacer, padre. De hecho, yo lo hice.
El hombre se acercó y acarició los cabellos del joven, entrelazando los dedos en ellos.
-Pero tú eres especial, Esteban. Nadie aparte de ti podría hacerlo.
-¿Especial? ¿Eso es malo? -preguntó inocentemente.
-No, claro que no. Bueno, en este caso no lo es. De hecho, es demasiado bueno para ser verdad... 
-Gracias por el alago, padre -el joven le abrazó con cariño-. Le prometo que seré el mejor hijo que jamás tendrá.

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